Juan Chapín: el origen de un nombre que nos identifica
En Guatemala, decir chapín es decir identidad. Es una palabra que nos une, que nos nombra y que llevamos con orgullo, pero pocos saben que su historia comienza muy lejos de aquí y con algo tan inesperado como un zapato.
En la España del siglo XV, el chapín era un calzado de plataforma, famoso por el sonido que hacía al caminar: chap, chap. Con la llegada de los españoles a América, el término cruzó el océano y, en Santiago de Guatemala, comenzó a usarse de forma burlona para referirse a los peninsulares que caminaban torpemente por las calles empedradas.



Tras la Independencia, el significado dio un giro definitivo. Los guatemaltecos adoptaron la palabra y la transformaron en un símbolo propio, dejando atrás su origen despectivo.
Fue el escritor José Milla y Vidaurre quien le dio forma y carácter al chapín moderno a través de la literatura. En sus Cuadros de costumbres y en la novela Un viaje al otro mundo pasando por otras partes, creó al personaje Juan Chapín, un retrato cercano del guatemalteco: hospitalario, observador, amante de sus tradiciones y profundamente identificado con su tierra.
Para Juan Chapín, Guatemala siempre fue mejor que cualquier lugar lejano. Prefería los tamales, el pepián y el chocolate antes que las modas extranjeras, reflejando un amor por lo propio que sigue vivo hasta hoy.
Así, lo que comenzó como el nombre de un zapato terminó convirtiéndose en una palabra que nos define. Chapín ya no es pasado: es presente, es cultura y es futuro.